Estaba un día esta señorita como siempre triste por lo que era su vida, ya no le apetecía hacer nada, un día cuando volvía de una salida que tuvo se dio cuenta de que enfrente de ella había un muchacho que a ella no le agradaba mucho, ya que tiempo atrás habían tenido un pequeño accidente, pero ya no podía hacer nada para impedirlo.
Al principio ella solo pretendía ignorarlo pero, al irlo tratando se dio cuenta que no era tan malo después de todo ya que con el se divertía mucho.
La amistad que ellos tenían era muy extraña ya que no se trataban muy bien, y peleaban mucho entre si, pero aun así eran amigos.
Cada día se acercaban mas y mas, empezaron a hablar sobre cosas mas interiores, ella que tenia casi dos meses de estar triste se sentía muy a gusto a su lado, pero el en un par de meses se convirtió en su mejor amigo.
Sus peleas eran menos intensas pero había algo que cambiaba en ellos, jamas creyeron lo que pasaría después con sus vidas.
Resultaba de que los besos los abrazos, y las constantes caricias, iban poco a poco suplantando a las mordidas, las peleas y los golpes, algo estaba ocurriendo sin darse cuenta.
Un día mientras ella estaba distraída como siempre sucedió que una de sus amigas se acerco y le pregunto:
-¿te gusta?- y ella se quedo sin palabras ante tal pregunta ya que ella jamas se hubiera imaginado algo así, pero no respondió lo único que dijo fue: -nose-.